'Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti "...Salmo 16.
REFLEXION AL EVANGELIO DE HOY
Miércoles 12 de Junio del 2024
INTRODUCCION:
Jesús nos advierte de una mala interpretación del mandamiento del
amor, como si de una rebaja de la ley se tratara. El amor verdadero y auténtico
no ignora las leyes, las costumbres, las normas, lo establecido, sino que lo
trasciende. El amor al que estamos llamados no es una disculpa para ignorar la
letra: No he venido a abolir, dice. Sino que es aquel que logra captar y vivir
el espíritu que da sentido al mandamiento: he venido a dar plenitud.
En el Evangelio de hoy tomado de Mt 5, 17-19, Jesús dijo a sus discípulos: "No piensen que vine para abolir la Ley o los Profetas: yo no he venido a abolir, sino a dar cumplimiento. Les aseguro que no desaparecerá ni una i ni una coma de la Ley, antes que desaparezcan el cielo y la tierra, hasta que todo se realice. El que no cumpla el más pequeño de estos mandamientos, y enseñe a los otros a hacer lo mismo, será considerado el menor en el Reino de los Cielos. En cambio, el que los cumpla y enseñe, será considerado grande en el Reino de los Cielos". Mt 5, 17-19.
Hermanos, como lo podemos apreciar en este pasaje del Evangelio, Jesús enfatiza que no ha venido a abolir la ley o los profetas, sino a cumplirlos y ello nos refleja su compromiso con la verdad y la justicia resaltándonos la importancia de vivir de acuerdo con los principios divinos. Por lo tanto, démosle relevancia a la obediencia de estos viviendo una vida en armonía con su voluntad.
El buen ejemplo, el testimonio de vida no solo se da por el cumplimiento de los mandamientos de la ley, sino que deben estar apoyados o involucrados en el Amor.
Preguntémonos entonces: ¿Cómo veo y vivo la Ley de Dios? ¿Qué aprendo de los mandamientos?
Te alabamos Padre Amado porque en Jesús y con Jesús le diste cumplimiento a
tu Palabra, a tus promesas; Jesús es la Luz del mundo, es el Pan de Vida, es la
Palabra hecha carne, es el Mesías, el Libertador, el Ungido, el Gran Yo Soy, el
Rey de Reyes y Señor de Señores, el Agua viva, es el Manantial de Vida, la
Fuente de agua viva; es el que murió en una cruz para rescatarnos del pecado y
resucitó para darnos vida eterna. ¡Entra a nuestro corazón y mora en él!