"Dios mío, confío en ti"...Salmo 90.
REFLEXION AL EVANGELIO DE HOY
Lunes 5 de Julio del 2021
Ante las enfermedades
todos buscamos al mejor médico, y no paramos hasta encontrarlo; y en él, ponemos
toda nuestra confianza y esperanzas, con tal de que nos dé la salud. Tengan una
confianza muy clara en el Médico de las almas que también podría curar nuestros
cuerpos.
El Evangelio de hoy tomado de Mt 9, 18-26, nos presenta el relato de dos (2) milagros que están entrelazados y unidos por el poder de la Fe: La resurrección de la niña y la curación de una mujer que sufría de hemorragias a lo largo de doce (12) años.
Miremos lo que nos dice el texto del Evangelio en dos de sus versículos: "Se le acerca un jefe a Jesús y postrándose ante Él, le dijo: Mi hija acaba de morir. Pero ven a imponerle tú mano y ella, recobrará la vida. Jesús se levantó y le siguió con sus discípulos " Mt 9. 18-19. Por otra parte, una mujer que llevaba 12 años padeciendo hemorragias, se le acercó por detrás y le tocó el borde de su manto diciéndole: " Con solo tocar su manto, quedaré sana" Mt 9, 20-21.
Podemos percibir en los textos de los evangelios que las principales actividades de Jesús estaban centradas en la predicación y la liberación de las enfermedades y de cualquier tipo de padecimientos.
Las enfermedades eran consideradas como signos de la acción del mal en el mundo; y las curaciones como un signo de victoria de Dios manifiesto en Jesús, quien vino a vencer el todo tipo de mal. Así, Él, lo manifestó: "No necesitan médicos los que están fuertes, sino los que están mal " Mt 9.12.
Ahora miremos nuestra realidad: Todos los hombres sin excepción, cuando tenemos alguna enfermedad, no paramos un instante en buscar un médico para que nos sane los males que sufrimos. Hacemos hasta lo imposible hasta encontrarlo.
Preguntaría ahora: ¿Será que hacemos lo mismo cuando requerimos de una ayuda espiritual?
No podemos olvidar que tenemos a un Dios que es cercano y es un Padre Misericordioso; y como tal, se preocupa de esos pequeños detalles que muchas veces olvidamos. Hoy, Jesús nos invita a que cada uno de nosotros tengamos Fe y Confianza en Él y por tanto, nos dejemos cautivar por su persona. Así nos dice hoy: "¡Ten confianza, hijo!; tú Fe te ha sanado. "
Recordemos que Jesús derriba toda clase de muros y nos anima a avanzar superando todos los temores, miedos y enfermedades que nos cohíben y oprimen.
Señor, el oficial romano y la mujer con flujo de sangre nos recuerdan lo maravilloso que es vivir con fe. Tú sabes exactamente qué es lo que necesitamos, mas esperas que nos acerquemos a Ti y con confianza te pidamos lo que creemos necesitar, por eso te suplicamos por el don de una fe viva, que no olvide nunca que Tú eres nuestro Amigo fiel.